[Introitus]
!Ps 118:95-96
v. Me acechan los pecadores para perderme; pero yo, Señor, estoy atento a tus preceptos; he visto lo limitado de toda perfección, mas es muy anchuroso tu mandato.
!Ps 118:1
Dichosos los que, puros en sus sendas caminan en la ley del Señor.
&Gloria
v. Me acechan los pecadores para perderme; pero yo, Señor, estoy atento a tus preceptos; he visto lo limitado de toda perfección, mas es muy anchuroso tu mandato.

[Oratio1]
Te suplicamos, Señor, nos implore tu perdón la santa virgen y mártir N., que siempre te fue grata, así por el mérito de su pureza, como por el testimonio que dio de tu poder.
$Per Dominum

[Evangelium]
Lectura + del Santo Evangelio según san Mateo
!Mt 13:44-52
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

[Offertorium]
!Salm 44:3
Derramada se ve la gracia en tus labios; por eso te bendijo Dios para siempre.

[Secreta1]
Recibe, Señor, benigno, este sacrificio consagrado por los méritos de tu santa virgen y mártir N., y concédenos nos ayude a conseguir la vida eterna. 
$Per Dominum

[Communio]
!Salm. 118:121,122,128
He practicado la rectitud y la justicia; que no me opriman, Señor, los soberbios; he procedido según todos tus preceptos y aborrezco todo camino de maldad.

[Postcommunio1]
Saciados con la abundancia del don divino, te rogamos, ¡oh Señor Dios nuestro!, que por la intercesión de tu santa virgen y mártir N. hallemos siempre la vida recibiéndolo.
$Per Dominum
