102:1 Bendice, alma mía, al Señor, * y todo mi ser a su santo nombre. 
102:2 Bendice, alma mía, al Señor, * y no olvides sus beneficios. 
102:3 Él perdona todas tus culpas * y cura todas tus enfermedades; 
102:4 Él rescata tu vida de la fosa, * y te colma de gracia y de ternura; 
102:5 Él sacia de bienes tus anhelos, * y como un águila se renueva tu juventud.
102:6 El Señor hace justicia * y defiende a todos los oprimidos; 
102:7 Enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel. 
102:8 El Señor es compasivo y misericordioso, * lento a la ira y rico en clemencia; 
102:9 No está siempre acusando * ni guarda rencor perpetuo; 
102:10 No nos trata como merecen nuestros pecados * ni nos paga según nuestras culpas. 
102:11 Como se levanta el cielo sobre la tierra, * se levanta su bondad sobre sus fieles; 
102:12 Como dista el oriente del ocaso, * así aleja de nosotros nuestros delitos. 
102:13 Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; * porque Él conoce nuestra masa, 
102:14 Se acuerda de que somos barro. * Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, 
102:16 Que el viento la roza, y ya no existe, * su terreno no volverá a verla. 
102:17 Pero la misericordia del Señor dura siempre, * su justicia pasa de hijos a nietos 
102:18 Para los que guardan la alianza * y recitan y cumplen sus mandatos.
102:19 El Señor puso en el cielo su trono, * su soberanía gobierna el universo. 
102:20 Bendecid al Señor, ángeles suyos, * poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a la voz de su palabra. 
102:21 Bendecid al Señor, ejércitos suyos, * servidores que cumplís sus deseos. 
102:22 Bendecid al Señor, todas sus obras, * en todo lugar de su imperio. ¡Bendice, alma mía, al Señor!
