140:1 Señor, te estoy llamando, ven de prisa, * escucha mi voz cuando te llamo. 
140:2 Suba mi oración como incienso en tu presencia, * el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
140:3 Coloca, Señor, una guardia en mi boca, * un centinela a la puerta de mis labios; 
140:4 No dejes inclinarse mi corazón a la maldad, * a cometer crímenes y delitos; 
140:4 Ni que con los hombres malvados * participe en banquetes.
140:5 Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, * pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; 
140:6 Yo seguiré rezando en sus desgracias. * Sus jefes cayeron despeñados, 
140:7 Aunque escucharon mis palabras amables; * como una piedra de molino, rota por tierra, 
140:8 Están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba. * Señor, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes indefenso; 
140:9 Guárdame del lazo que me han tendido, * de la trampa de los malhechores.  
140:10 Caigan los impíos en sus propias redes, * mientras yo escapo libre.
