143:1 Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, * mis dedos para la pelea;
143:2 mi bienhechor, mi alcázar, * baluarte donde me pongo a salvo, 
143:2 Mi escudo y mi refugio, * que me somete los pueblos.
143:3 Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él? * ¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? 
143:4 El hombre es igual que un soplo; * sus días, una sombra que pasa.
143:5 Señor, inclina tu cielo y desciende; * toca los montes, y echarán humo; 
143:6 Fulmina el rayo, y dispérsalos; * dispara tus saetas y desbarátalos.
143:7 Extiende la mano desde arriba: defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas, * de la mano de los extranjeros, 
143:8 Cuya boca dice falsedades, * cuya diestra jura en falso.
143:9 Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, * tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: 
143:10 Para ti que das la victoria a los reyes, * y salvas a David tu siervo, defiéndeme de la espada cruel, 
143:11 Sálvame de las manos de extranjeros, cuya boca dice falsedades, * cuya diestra jura en falso.
143:12 Sean nuestros hijos un plantío, * crecidos desde su adolescencia; 
143:12 Nuestras hijas sean columnas talladas, * estructura de un templo.
143:13 Que nuestros silos estén repletos * de frutos de toda especie; 
143:13 Que nuestros rebaños a millares se multipliquen en las praderas, * y nuestros bueyes vengan cargados; 
143:14 Que no haya brechas ni aberturas, * ni alarma en nuestras plazas. 
143:15 Dichoso el pueblo que esto tiene, * dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
