(Cántico de Ana * 1 Sam 2, 1-16)
2:1 Mi corazón se regocija por el Señor, * mi poder se exalta por Dios; 
2:2 Mi boca se ríe de mis enemigos, * porque gozo con tu salvación. 
2:3 No hay santo como el Señor, * no hay roca como nuestro Dios.
2:4 No multipliquéis discursos * altivos, 
2:5 No echéis por la boca arrogancias, porque el Señor es un Dios que sabe; * Él es quien pesa las acciones.
2:6 Se rompen los arcos de los valientes, * mientras los cobardes se ciñen de valor; 
2:7 Los hartos se contratan por el pan, * mientras los hambrientos engordan; 
2:8 La mujer estéril da a luz siete hijos, * mientras la madre de muchos queda baldía.
2:9 El Señor da la muerte y la vida, * hunde en el abismo y levanta; 
2:10 Da la pobreza y la riqueza, * humilla y enaltece.
2:11 Él levanta del polvo al desvalido, * alza de la basura al pobre, 
2:12 Para hacer que se siente entre príncipes * y que herede un trono de gloria; 
2:13 Pues del Señor son los pilares de la tierra, * y sobre ellos afianzó el orbe.
2:14 Él guarda los pasos de sus amigos, mientras los malvados perecen en las tinieblas, * porque el hombre no triunfa por su fuerza.
2:15 El Señor desbarata a sus contrarios, * el Altísimo truena desde el cielo, 
2:16 El Señor juzga hasta el confín de la tierra. Él da fuerza a su Rey, * exalta el poder de su Ungido.
