(Cántico de Habacuc * Hab 3, 2-19)
3:2 Señor, he oído tu fama, * me ha impresionado tu obra. 
3:3 En medio de los años, * realízala; 
3:4 En medio de los años, manifiéstala; * en el terremoto, acuérdate de la misericordia.
3:5 El Señor viene de Temán; * el Santo, del monte Farán: 
3:6 Su resplandor eclipsa el cielo, * la tierra se llena de su alabanza; 
3:7 Su brillo es como el día, * su mano destella velando su poder.
3:8 Ante Él marcha la Peste, * la Fiebre sigue sus pasos. 
3:9 Se detiene, y tiembla la tierra, * mira, y dispersa a las naciones.
3:10 Se desmoronan las viejas montañas, * se prosternan los collados primordiales, los caminos primordiales, ante Él. 
3:12 Agobiadas veo las tiendas de Cusán, * sacudidas las lonas de Madián.
3:13 ¿Es que arde, Señor, contra los ríos, * contra los ríos tu cólera, contra el mar tu furor, 
3:14 Cuando montas tus caballos, * tu carro victorioso?
3:15 Despiertas y alertas tu arco, * está llena de flechas tu aljaba. 
3:16 Hiendes con torrentes el suelo, al verte se retuercen los montes, * pasa una tromba de agua, 
3:17 El océano alza su fragor, * levanta sus brazos a lo alto.
3:18 Sol y luna se detienen en su morada, * a la luz de tus flechas que cruzan, al brillo del relámpago de tu lanza.
3:19 Caminas airado por la tierra, * pisoteas furioso a las naciones. 
3:20 Sales a salvar a tu pueblo, * a salvar a tu ungido; 
3:21 Aplastas al cabecilla de los malvados, * lo despojas de pies a cabeza.
3:22 Con sus propios dardos traspasas la cabeza a sus huestes, * que me atacan para destrozarme, 
3:23 Exultantes * como quien va a devorar a un indefenso a escondidas. 
3:24 Pisas el mar con tus caballos, * revolviendo las aguas del océano.
3:25 Lo escuché y temblaron mis entrañas, * al oírlo se estremecieron mis labios; 
3:26 Me entró un escalofrío por los huesos, * vacilaban mis piernas al andar; 
3:27 Gimo ante el día de angustia * que sobreviene al pueblo que nos oprime.
3:28 Aunque la higuera no echa yemas * y las viñas no tienen fruto, 
3:29 Aunque el olivo olvida su aceituna * y los campos no dan cosechas, 
3:30 Aunque se acaban las ovejas del redil, * y no quedan vacas en el establo, 
3:31 Yo exultaré con el Señor, * me gloriaré en Dios mi salvador.
3:32 El Señor soberano es mi fuerza, * Él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas.
