27:1 A ti, Señor, te invoco; roca mía, no seas sordo a mi voz; * que, si no me escuchas, seré igual que los que bajan a la fosa. 
27:2 Escucha mi voz suplicante cuando te pido auxilio, * cuando alzo las manos hacia tu santuario. 
27:3 No me arrebates con los malvados * ni con los malhechores, 
3 Que hablan de paz con el prójimo, * pero llevan la maldad en el corazón. 
4 Trátalos según sus acciones, * según su mala conducta; 
4 Págales las obras de sus manos * y dales su merecido.
27:5 Porque ignoran las acciones de Dios y las obras de sus manos, * que Él los destruya sin remedio.
27:6 Bendito el Señor, * que escuchó mi voz suplicante; 
27:7 El Señor es mi fuerza y mi escudo: * en Él confía mi corazón; me socorrió, 
27:7 Y mi corazón se alegra * y le canta agradecido. 
27:8 El Señor es fuerza para su pueblo, * apoyo y salvación para su Ungido. 
27:9 Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, * sé su pastor y llévalos siempre.
