29:2 Te glorificaré, ¡oh Señor!, por haberte declarado mi protector, * no dejando que mis enemigos se gozaran a costa de mí.
29:3 ¡Oh Señor Dios mío!, yo clamé a ti, * y me diste la salud. 
29:4 Tú sacaste, Señor, mi alma del infierno. * Tú me salvaste, para que no cayera con los que descienden a lo profundo.
29:5 ¡Oh vosotros santos del Señor!, * cantadle himnos, y celebrad su memoria sacrosanta. 
29:6 Porque de su indignación procede el castigo; * y de su voluntad pende la vida. 
29:6 Hasta la tarde durará el llanto, * y al salir la aurora será la alegría.
29:7 En medio de mi prosperidad yo había dicho: * No experimentaré nunca jamás mudanza alguna. 
29:8 ¡Oh Señor!, tu voluntad * es la que ha dado consistencia a mi floreciente estado. 
29:8 Apartaste de mí tu rostro, * y al instante fui trastornado.
29:9 A ti, ¡oh Señor!, clamaré, * y a ti, Dios mío, dirigiré mis plegarias. 
29:10 ¿Qué utilidad te acarreará mi muerte, * y que yo descienda a la corrupción del sepulcro? 
29:10 ¿Acaso el polvo cantará tus alabanzas, * o anunciará tus verdades? 
29:11 Me oyó el Señor, y se apiadó de mí. * Se declaró el Señor protector mío.
29:12 Trocaste, ¡oh Dios!, mi llanto en regocijo, * rasgaste mi cilicio, y me revestiste de gozo, 
29:13 A fin de que sea mi gloria el cantar tus alabanzas, y nunca tenga yo penas. * ¡Oh Señor Dios mío!, yo te alabaré eternamente.
