30:2 A ti, Señor, me acojo: no quede yo nunca defraudado; * Tú, que eres justo, ponme a salvo, 
30:3 Inclina tu oído hacia mí; * ven aprisa a librarme, 
30:3 Sé la roca de mi refugio, * un baluarte donde me salve, 
30:4 Tú que eres mi roca y mi baluarte; * por tu nombre dirígeme y guíame: 
30:5 Sácame de la red que me han tendido, * porque Tú eres mi amparo.
30:6 En tus manos encomiendo mi espíritu: * Tú, el Dios leal, me librarás; 
30:7 Tú aborreces * a los que veneran ídolos inertes, 
30:7 Pero yo confío en el Señor; * tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
30:8 Te has fijado en mi aflicción, * velas por mi vida en peligro; 
30:9 No me has entregado en manos del enemigo, * has puesto mis pies en un camino ancho.
30:10 Misericordia, Señor, que estoy en peligro: * se consumen de dolor mis ojos, mi garganta y mis entrañas.
30:11 Mi vida se gasta en el dolor; * mis años, en los gemidos; 
30:11 Mi vigor decae con las penas, * mis huesos se consumen.
30:12 Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, * el espanto de mis conocidos: 
30:12 Me ven por la calle y escapan de mí. * Me han olvidado como a un muerto, 
30:13 Me han desechado como a un cacharro inútil. * Oigo el cuchicheo de la gente, y todo me da miedo; 
30:14 Se conjuran contra mí * y traman quitarme la vida.
30:15 Pero yo confío en ti, Señor, * te digo: «Tú eres mi Dios». En tus manos están mis azares: 
30:16 Líbrame * de los enemigos que me persiguen; 
30:17 Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. * Señor, que no me avergüence de haberte invocado, 
30:18 Que se avergüencen los malvados y bajen mudos al abismo; * queden mudos los labios mentirosos,
30:19 Que profieren insolencias contra el justo * con soberbia y desprecio.
30:20 ¡Qué bondad tan grande, Señor, * reservas para tus fieles, 
30:20 Y concedes a los que a ti se acogen * a la vista de todos!
30:21 En el asilo de tu presencia los escondes * de las conjuras humanas; 
30:21 Los ocultas en tu tabernáculo, * frente a las lenguas pendencieras.
30:22 Bendito el Señor, * que ha hecho por mí prodigios de misericordia en la ciudad amurallada.
30:23 Yo decía en mi ansiedad: * «Me has arrojado de tu vista»; 
30:23 Pero Tú escuchaste mi voz suplicante * cuando yo te gritaba.
30:24 Amad al Señor, fieles suyos; * el Señor guarda a sus leales, y a los soberbios los castiga con creces.
30:25 Sed fuertes y valientes de corazón * los que esperáis en el Señor.
