37:2 Oh Señor, no me reprendas en medio de tu saña; * ni en medio de tu cólera me castigues. 
37:3 Porque se me han clavado tus saetas * y has cargado sobre mí tu mano.
37:4 No hay parte sana en todo mi cuerpo, a causa de tu indignación; * se me estremecen los huesos cuando considero mis pecados.
37:5 Porque mis maldades sobrepujan por encima de mi cabeza; * y como una carga pesada me tienen agobiado.
37:6 Se enconaron y corrompieron mis llagas, * a causa de mi necedad. 
37:7 Estoy hecho una miseria y encorvado hasta el suelo; * ando todo el día cubierto de tristeza.
37:8 Porque mis entrañas están llenas de ardor, * y no hay en mi cuerpo parte sana. 
37:9 Estoy afligido y abatido en extremo; * la fuerza de los gemidos de mi corazón me hace prorrumpir en alaridos.
37:10 Oh Señor, todos mis deseos están ante tu presencia, * y no se te ocultan mis gemidos. 
37:11 Mi corazón está conturbado; he perdido mis fuerzas; * y hasta la misma luz de mis ojos me ha faltado ya.
37:12 Mis amigos y mis deudos * se arrimaron y se apostaron contra mí; 
37:12 Y mis allegados se pararon a lo lejos. * Entretanto aquellos que procuraban mi muerte, hacían todos sus esfuerzos; 
37:13 Y los que anhelaban dañarme, hablaban mil sandeces; * y estaban todo el día maquinando engaños.
37:14 Pero yo, como si fuera sordo, no los escuchaba, * y estaba como mudo, sin abrir la boca. 
37:15 Y me hice como quien nada oye, * y no tiene palabras con que replicar.
37:16 Porque en ti tengo puesta, Señor, mi esperanza; * Tú me oirás, ¡oh Señor, Dios mío! 
37:17 Pues yo dije: No triunfen sobre mí mis enemigos; * los cuales, cuando ven vacilantes mis pies, se vanaglorian contra mí.
37:18 Verdad es que yo estoy resignado al castigo; * y siempre tengo presente mi dolor. 
37:19 Yo mismo confesaré mi iniquidad, * y andaré siempre pensativo por causa de mi pecado.
37:20 Entretanto mis enemigos viven, y se han hecho más fuertes que yo; * y se han multiplicado los que me aborrecen injustamente. 
37:21 Los que vuelven mal por bien murmuraban de mí, * porque seguía la virtud.
37:22 ¡Ah! No me desampares, Señor Dios mío; * no te apartes de mí. 
37:23 Acude pronto a socorrerme, * ¡oh, Señor, Dios, salvador mío!
