39:2 Yo esperaba con ansia al Señor; * Él se inclinó.
39:3 Y escuchó mi grito: * Me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa; 
39:3 Afianzó mis pies sobre roca, * y aseguró mis pasos; 
39:4 Me puso en la boca un cántico nuevo, * un himno a nuestro Dios. 
39:4 Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos * y confiaron en el Señor. 
39:5 Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, * y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. 
39:6 Cuántas maravillas has hecho, Señor, Dios mío, * cuántos planes en favor nuestro; nadie se te puede comparar. 
39:6 Intento proclamarlas, decirlas, * pero superan todo número. 
39:7 Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, * y, en cambio, me abriste el oído; 
39:7 No pides sacrificio expiatorio, * entonces yo digo: «Aquí estoy 
39:8 -Como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad». * Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. 
39:10 He proclamado tu salvación ante toda la asamblea; * no he cerrado los labios, Señor, Tú lo sabes.
39:11 No me he guardado en el pecho tu defensa, * he contado tu fidelidad y tu salvación, 
39:11 No he negado tu misericordia y tu lealtad * ante la gran asamblea.
39:12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas, * que tu misericordia y tu lealtad me guarden siempre, 
39:13 Porque me cercan desgracias sin cuento. * Se me echan encima mis culpas, y no puedo huir; 
39:13 Son más que los pelos de mi cabeza, * y me falta el valor.
39:14 Señor, dígnate librarme; * Señor, date prisa en socorrerme; 
39:15 Sufran una derrota ignominiosa * los que me persiguen a muerte, 
39:15 Vuelvan la espalda afrentados * los que traman mi daño; 
39:16 Queden mudos de vergüenza * los que se ríen de mí.
39:17 Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan; * digan siempre: «Grande es el Señor» los que desean tu salvación. 
39:18 Yo soy pobre y desgraciado, * pero el Señor se cuida de mí; 
39:18 Tú eres mi auxilio y mi liberación: * Dios mío, no tardes.
