41:2 Como busca la cierva corrientes de agua, * así mi alma te busca a ti, Dios mío; 
41:3 Tiene sed de Dios, del Dios vivo: * ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 
41:4 Las lágrimas son mi pan noche y día, * mientras todo el día me repiten: «¿Dónde está tu Dios?»
41:5 Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo: * cómo marchaba a la cabeza del grupo, hacia la casa de Dios, 
41:5 Entre cantos de júbilo y alabanza, * en el bullicio de la fiesta. 
41:6 ¿Por qué te acongojas, alma mía, * por qué te me turbas? 
41:6 Espera en Dios que volverás a alabarlo: * «Salud de mi rostro, Dios mío». 
41:7 Cuando mi alma se acongoja, * te recuerdo desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor. 
41:8 Una sima grita a otra sima * con voz de cascadas: 
41:8 Tus torrentes y tus olas * me han arrollado. 
41:9 De día el Señor me hará misericordia, * de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida. 
41:9 Diré a Dios: * «Roca mía, ¿por qué me olvidas?
41:10 ¿Por qué voy andando, sombrío, * hostigado por mi enemigo?» 
41:11 Se me rompen los huesos * por las burlas del adversario; 
41:11 Todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?» * ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? 
41:12 Espera en Dios que volverás a alabarlo: * «Salud de mi rostro, Dios mío».
