43:2 Oh Dios, nuestros oídos lo oyeron, * nuestros padres nos lo han contado: 
43:2 La obra que realizaste en sus días, * en los años remotos. 
43:3 Tú mismo con tu mano desposeíste a los gentiles, y los plantaste a ellos; * trituraste a las naciones, y los hiciste crecer a ellos. 
43:4 Porque no fue su espada la que ocupó la tierra, * ni su brazo el que le dio la victoria, 
43:4 Sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, * porque Tú lo amabas. 
43:5 Mi rey y mi Dios eres Tú, * que das la victoria a Jacob: 
43:6 Con tu auxilio embestimos al enemigo, * en tu nombre pisoteamos al agresor. 
43:7 Pues yo no confío en mi arco, * ni mi espada me da la victoria; 
43:8 Tú nos das la victoria sobre el enemigo * y derrotas a nuestros adversarios. 
43:9 Dios ha sido siempre nuestro orgullo, * y siempre damos gracias a tu nombre. 
43:10 Ahora, en cambio, nos rechazas y nos avergüenzas, * y ya no sales, Señor, con nuestras tropas: 
43:11 Nos haces retroceder ante el enemigo, * y nuestro adversario nos saquea. 
43:12 Nos entregas como ovejas a la matanza * y nos has dispersado por las naciones; 
43:13 Vendes a tu pueblo por nada, * no lo tasas muy alto. 
43:14 Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, * irrisión y burla de los que nos rodean; 
43:15 Nos has hecho el refrán de los gentiles, * nos hacen muecas las naciones. 
43:16 Tengo siempre delante mi deshonra, * y la vergüenza me cubre la cara 
43:17 Al oír insultos e injurias, * al ver a mi rival y a mi enemigo. 
43:18 Todo esto nos viene encima, sin haberte olvidado ni * haber violado tu alianza, 
43:19 Sin que se volviera atrás nuestro corazón * ni se desviaran de tu camino nuestros pasos; 
43:20 Y Tú nos arrojaste a un lugar de chacales * y nos cubriste de tinieblas. 
43:21 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios * y extendido las manos a un dios extraño, 
43:22 El Señor lo habría averiguado, * pues Él penetra los secretos del corazón. 
43:22 Por tu causa nos degüellan cada día, * nos tratan como a ovejas de matanza. 
43:23 Despierta, Señor, ¿por qué duermes? * Levántate, no nos rechaces más. 
43:24 ¿Por qué nos escondes tu rostro * y olvidas nuestra desgracia y opresión? 
43:25 Nuestro aliento se hunde en el polvo, * nuestro vientre está pegado al suelo. 
43:26 Levántate a socorrernos, * redímenos por tu misericordia.
