48:2 Oíd estas cosas, naciones todas; * estad atentos vosotros todos los que habitáis la tierra; 
48:3 Así los que sois plebeyos, como los que sois nobles, * tanto los ricos como los pobres.
48:4 Mi boca proferirá sabiduría, * y la meditación de mi espíritu, prudencia. 
48:5 Tendré atento el oído a la parábola e inspiración divina; * al son del salterio expondré mi enigma.
48:6 ¿Qué es, pues, lo que he de temer yo en el aciago día? * La iniquidad de mis pasos que me cercará por todos lados. 
48:7 ¡Ay de aquellos que confían en su poder, * y se glorían en sus riquezas! 
48:8 El hermano no redime, ¿cómo redimirá otro hombre? * Ninguno podrá ofrecer a Dios cosa que le aplaque, 
48:9 Ni precio alguno en rescate de su alma, * aun cuando trabajara eternamente y viviera perpetuamente.
48:11 ¿No verá él la muerte, cuando ha visto que mueren aun los sabios? * El insensato y el necio, como todos, perecerán, 
48:11 Y dejarán a los extraños sus riquezas, * y el sepulcro será su eterna morada, 
48:12 Y sus pabellones pasarán de una a otra generación; * esos hombres que dieron sus nombres a sus tierras, pensando eternizarse.
48:13 Y el hombre, aunque elevado en honor, no lo ha comprendido; * se ha igualado a las bestias irracionales, y ha venido a ser como ellas.
48:14 Este proceder suyo es causa de su perdición; * y de los que después se complazcan en su lenguaje.
48:15 Como los rebaños de ovejas serán metidos en el infierno; * la muerte se cebará en ellos eternamente. 
48:15 Y los justos tendrán el dominio sobre ellos; * y no habrá socorro que les valga en el infierno, después de su pasada gloria.
48:16 Dios redimirá mi alma del poder del infierno, * cuando Él me recoja de este mundo.
48:17 Tú no te turbes por más que un hombre se haga rico, * y crezca el fausto de su casa. 
48:18 Puesto que cuando muera nada llevará consigo, * ni le seguirá su gloria.
48:19 Porque mientras él viva, será alabado; * y él te bendecirá cuando le hicieres bien. 
48:20 Entrará al lugar de sus padres, * y ya no verá jamás la luz.
48:21 Porque el hombre, aunque elevado en honor, no lo ha comprendido; * se ha igualado a las bestias irracionales, y ha venido a ser como ellas.
