52:1 Dice el necio para sí: * «No hay Dios». 
52:2 Se han corrompido cometiendo execraciones, * no hay quien obre bien. 
52:3 Dios observa desde el cielo a los hijos de Adán, * para ver si hay alguno sensato que busque a Dios. 
52:4 Todos se extravían igualmente obstinados, * no hay uno que obre bien, ni uno solo.  
52:5 Pero ¿no aprenderán los malhechores * que devoran a mi pueblo como pan 
52:6 Y no invocan al Señor? * Pues temblarán de espanto, 
52:6 Porque Dios esparce los huesos del agresor, * y serán derrotados, porque Dios los rechaza. 
52:7 ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! * Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob y gozará Israel.
