57:2 ¿Es verdad, poderosos, que dais sentencias justas? * ¿Que juzgáis rectamente a los hombres? 
57:3 Al contrario, en el corazón planeáis delitos, * y en la tierra, vuestra mano inclina la balanza a favor del violento.
57:4 Se extravían los malvados desde el vientre materno, * los mentirosos se pervierten desde que nacen; 
57:5 Llevan veneno como las serpientes, * son víboras sordas que cierran el oído 
57:6 Para no oír la voz del encantador, * del experto en echar conjuros.
57:7 Oh Dios, rómpeles los dientes en la boca; * quiebra, Señor, los colmillos de los leones; 
57:8 Que se derritan como agua que se escurre, * que se marchiten como hierba pisoteada; 
57:9 Sean como babosa que se deslíe al andar, * como aborto que no llega a ver el sol.
57:10 Antes de que broten como espinas de un zarzal, * que los consuma el fuego como a los cardos. 
57:11 Y goce el justo viendo la venganza, * bañe sus pies en la sangre de los malvados; 
57:12 Y comenten los hombres: «El justo alcanza su fruto, * porque hay un Dios que hace justicia en la tierra».
