58:2 Líbrame de mi enemigo, Dios mío; * protégeme de mis agresores, 
58:3 Líbrame de los mal hechores, * sálvame de los hombres sanguinarios. 
58:4 Mira que me están acechando, * y me acosan los poderosos: 
58:5 Sin que yo haya pecado ni faltado, Señor, * sin culpa mía, avanzan para acometerme. 
58:6 Despierta, ven a mi encuentro, mira: * Tú, el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel.
58:6 Levántate y castiga a las naciones. * No tengas piedad de los traidores.
58:7 Vuelven por la tarde ladrando como perros * y vagan por la ciudad.
58:8 Mira cómo sueltan la lengua, sus labios son puñales: * «¿Quién nos oye?».
58:9 Pero Tú, Señor, te ríes de ellos, * haces burla de los arrogantes.
58:10 Estoy velando contigo, fuerza mía, porque Tú, oh  Dios, eres mi alcázar. * Que tu favor se adelante, oh Dios, 
58:12 Y me haga ver la derrota del enemigo. * Dales muerte, Dios mío, para que mi pueblo no se olvide; 
58:12 Dispérsalos y derríbalos con tu potencia, * Señor, escudo nuestro.
58:13 Cada palabra de sus labios es un pecado de su boca; * queden prendidos en su arrogancia, 
58:13 En las mentiras y maldiciones que profieren. * Que tu cólera los acabe, que los acabe y no dejen rastro: 
58:14 Para que se sepa que Dios gobierna en Jacob * y hasta el confín de la tierra.  
58:15 Vuelven por la tarde ladrando como perros * y vagan por la ciudad; 
58:16 Dan vueltas buscando comida * y hasta que no se hartan van gruñendo.
58:17 Pero yo cantaré tu fuerza, * por la mañana aclamaré tu misericordia; 
58:17 Porque has sido mi alcázar * y mi refugio en el peligro.
58:18 Y tañeré en tu honor, fuerza mía, * porque Tú, oh Dios, eres mi alcázar.
