61:2 ¿Cómo no estará mi alma sometida a Dios, * dependiendo de Él mi salvación? 
61:3 Él es mi Dios y mi salvador; * siendo Él mi defensa, no seré jamás conmovido.
61:4 ¿Hasta cuándo estaréis acometiendo a un hombre * todos juntos para acabar con él, y derrocarle como a una pared desnivelada, y como a una tapia ruinosa?
61:5 Mas ellos maquinaron despojarme de lo que más aprecio. Corrí como sediento; * ellos hablaban bien de mí con la boca, mas en su corazón me maldecían.
61:6 Tú, ¡oh alma mía!, mantente sujeta a Dios; * pues de Él viene mi paciencia. 
61:7 Porque siendo Él, como es, mi Dios y mi salvador, * mi roca y mi alcázar, no vacilaré.
61:8 En Dios está mi salvación y mi gloria; * Dios es el que me socorre; en Dios está mi esperanza.
61:9 Esperad en Él vosotros, pueblos todos aquí congregados; derramad vuestros corazones en su acatamiento: * Dios es nuestro protector eternamente.
61:10 Al contrario, vanos y falaces son los hijos de los hombres; mentirosos son los hijos de los hombres puestos en balanza; * todos ellos juntos son más livianos que la misma vanidad.
61:11 No queráis confiar en la injusticia, ni codiciar robos; * aun, si las riquezas os vienen en abundancia, no pongáis en ellas vuestro corazón.
61:12 Una vez habló Dios, y estas dos cosas oí yo: Que el poder está en Dios, y que Tú, Señor, eres misericordioso; * porque a cada uno remunerarás conforme a sus obras.
