62:2a Oh Dios, Tú eres mi Dios, * por ti madrugo, 
62:2b Mi alma está sedienta de ti; * mi carne tiene ansia de ti, 
62:3 Como tierra reseca, agostada, sin agua. ‡ ¡Cómo te contemplaba en el santuario * viendo tu fuerza y tu gloria! 
62:4 Tu gracia vale más que la vida, * te alabarán mis labios.  
62:5 Toda mi vida te bendeciré * y alzaré las manos invocándote. 
62:6 Me saciaré como de enjundia y de manteca, * y mis labios te alabarán jubilosos. 
62:7 En el lecho me acuerdo de ti † y velando medito en ti, * (8a) porque fuiste mi auxilio,
62:8b Y a la sombra de tus alas canto con júbilo; † (9) mi alma está unida a ti, * y tu diestra me sostiene.  
62:10 Pero los que buscan mi perdición † bajarán a lo profundo de la tierra; * (11) serán entregados a la espada, y echados como pasto a las raposas. 
62:12 Y el rey se alegrará con Dios, se felicitarán los que juran por su nombre, * cuando tapen la boca a los traidores.
