63:2 Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento, * protege mi vida del terrible enemigo; 
63:3 Escóndeme de la conjura de los perversos * y del motín de los malhechores: 
63:4 Afilan sus lenguas como espadas * y disparan como flechas palabras venenosas, para herir a escondidas al inocente, 
63:6 Para herirlo por sorpresa y sin riesgo. * Se animan al delito, 
63:6 Calculan cómo esconder trampas, * y dicen: «¿quién lo descubrirá?»
63:7 Inventan maldades * y ocultan sus invenciones, 
63:7 Porque su mente y su corazón * no tienen fondo. 
63:8 Pero Dios los acribilla a flechazos, por sorpresa los cubre de heridas; * su misma lengua los lleva a la ruina, 
63:9 Y los que lo ven menean la cabeza. * Todo el mundo se atemoriza, 
63:10 Proclama la obra de Dios * y medita sus acciones. 
63:11 El justo se alegra con el Señor, se refugia en Él, * y se felicitan los rectos de corazón.
