64:2 Oh Dios, Tú mereces un himno en Sión, * y a ti se te cumplen los votos, 
64:3 Porque Tú escuchas las súplicas, * a ti acude todo mortal a causa de sus culpas; 
64:4 Nuestros delitos nos abruman, * pero Tú los perdonas. 
64:5 Dichoso el que Tú eliges y acercas * para que viva en tus atrios: 
64:5 Que nos saciemos de los bienes de tu casa, * de los dones sagrados de tu templo. 
64:6 Con portentos de justicia nos respondes, Dios Salvador nuestro; * Tú, esperanza del confín de la tierra y del océano remoto; 
64:7 Tú que afianzas los montes con tu fuerza, ceñido de poder; * Tú que reprimes el estruendo del mar, el estruendo de las olas y el tumulto de los pueblos.
64:8 Los habitantes del extremo del orbe se sobrecogen ante tus signos, * y a las puertas de la aurora y del ocaso las llenas de júbilo. 
64:10 Tú cuidas de la tierra, la riegas * y la enriqueces sin medida; 
64:10 La acequia de Dios va llena de agua, * preparas los trigales;
64:11 Riegas los surcos, igualas los terrones, * tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes; 
64:12 Coronas el año con tus bienes, * tus carriles rezuman abundancia; 
64:13 Rezuman los pastos del páramo, * y las colinas se orlan de alegría; 
64:14 Las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, * que aclaman y cantan.
