68:2 Sálvame, oh Dios, * porque las aguas han penetrado hasta mi alma. 
68:3 Atollado estoy en mi profundísimo cieno, * sin hallar dónde afirmar el pie. 
68:3 Llegué a alta mar, * y me sumergió la tempestad.
68:4 Me fatigué en dar voces; se me secó la garganta; * desfallecieron mis ojos aguardando a mi Dios.
68:5 Se han multiplicado, más que los cabellos de mi cabeza, * los que me aborrecen injustamente. 
68:5 Se han hecho fuertes mis enemigos, mis injustos perseguidores; * he pagado lo que yo no había robado.
68:6 Tú, ¡oh Dios mío!, sabes mi ignorancia, * y los delitos que yo tenga no se te pueden ocultar.
68:7 No tengan que avergonzarse por mi causa aquellos que en ti confían, * ¡oh Señor, Señor de los ejércitos! 
68:7 No queden confundidos por mi causa * los que te buscan, ¡oh Dios de Israel! 
68:8 Pues por amor a ti he sufrido los ultrajes, * y se ve cubierto de confusión mi rostro.
68:9 Mis propios hermanos, los hijos de mi misma madre, * me han desconocido y tenido por extraño. 
68:10 Porque el celo de tu casa me devoró, * y los baldones de los que te denostaban recayeron sobre mí.
68:11 Afligía mi alma con el ayuno, * y esto se convertía en afrenta. 
68:12 Me vestía de cilicio, * y fui objeto de su burla. 
68:13 Hablaban contra mí sentados en la puerta; * y mientras bebían vino cantaban coplas contra mí.
68:14 Mas yo, entretanto, Señor, dirigía a ti mi oración. * Este es, decía, ¡oh Dios mío!, tiempo propicio.
68:14 Óyeme benigno según la grandeza de tu misericordia, * conforme a tu promesa fiel de salvarme.
68:15 Sácame del cieno, para que no me hunda más en él; * líbrame de aquellos que me aborrecen y de lo profundo de las aguas.
68:16 No me anegue esta tempestad, ni me trague el abismo del mar, * ni el pozo cierre sobre mí su boca.
68:17 Óyeme, Señor, ya que tan benéfica es tu misericordia; * vuelve hacia mí tus ojos según la grandeza de tu piedad. 
68:18 Y no pierdas de vista a tu siervo; * oye presto mis súplicas, porque me veo atribulado.
68:19 Mira por mi alma y líbrala; * rescátame de mis enemigos. 
68:20 Estás viendo mi afrenta, mi verguenza y mi deshonra; * a tu vista están los que me acosan.
68:21 Tienes ante tus ojos todos los que me atormentan; * improperios y miserias aguarda siempre mi corazón. 
68:21 Esperé que alguno se condoliese de mí, mas nadie lo hizo; * o quien me consolase, y no hallé quién lo hiciese. 
68:22 Me presentaron hiel como alimento, * y en medio de mi sed me dieron a beber vinagre.
68:23 En justo pago se les convierta su mesa, * en lazo de perdición y ruina. 
68:24 Oscurece sus ojos para que no vean; * y tráelos siempre agobiados. 
68:25 Derrama sobre ellos tu ira, * y que los alcance el furor de tu cólera. 
68:26 Quede hecha un desierto su morada, * y no haya quién habite en sus tiendas, 
68:27 Ya que han perseguido a aquel que Tú habías herido, * y aumentaron más y más el dolor de mis llagas.
68:28 Tú permitirás que añadan pecados a pecados, * y no tengan parte en tu justicia. 
68:29 Borrados sean del libro de los vivientes, * y no queden escritos entre los justos.
68:30 Yo soy pobre y lleno de dolores; * mas Tú, oh Dios mío, me has salvado. 
68:31 Alabaré con cánticos el nombre de Dios, * y le ensalzaré con acciones de gracias, 
68:32 Lo que será más grato a Dios que si le inmolara un ternero * cuando le comienzan a salir las astas y las pezuñas.
68:33 Que vean esto los pobres, y se consuelen. * Buscad, pues, a Dios, y revivirá vuestro espíritu, 
68:34 Puesto que el Señor oyó a los pobres, * y no olvidó a los que están por Él en cadenas. 
68:35 Que lo alaben los cielos y la tierra, * el mar y cuanto en ellos se mueve.
68:36 Porque Dios salvará a Sion, * y las ciudades de Judá serán reedificadas; 
68:36 Y establecerán allí su morada, * y las adquirirán como herencia. 
68:37 Y los descendientes de sus siervos las poseerán; * y en ellas tendrán su morada aquellos que aman su santo Nombre.
