78:1 Oh Dios, los gentiles han entrado en tu heredad; han profanado tu santo templo; * han reducido Jerusalén a ruinas.
78:2 Los cadáveres de tus siervos los han arrojado para pasto de las aves del cielo, * han dado las carnes de tus santos a las bestias de la tierra.
78:3 Como agua han derramado su sangre alrededor de Jerusalén, * sin que hubiese quién los sepultase.
78:4 Somos el objeto de oprobio para con nuestros vecinos, * el escarnio y la mofa de los que nos rodean.
78:5 ¿Hasta cuándo, Señor, durará tu implacable enojo? * ¿Hasta cuándo arderá como fuego tu celo?
78:6 Descarga tu ira sobre las naciones que no te conocen, * y sobre los reinos que no adoran tu Nombre; 
78:7 Pues han asolado a Jacob * y devastado su morada.  
78:8 No te acuerdes de nuestras antiguas maldades; que se anticipe a favor nuestro cuanto antes tu misericordia, * pues nos hallamos reducidos a una extrema miseria.
78:9 Ayúdanos ¡oh Dios, salvador nuestro!, y por la gloria de tu Nombre líbranos, Señor; * y perdónanos nuestros pecados por amor de tu Nombre.
78:10 No sea que se diga ante los gentiles: ¿Dónde está el Dios de ésos? * Brille, pues, entre las naciones, 
78:10 Y vean nuestros ojos la venganza que tomas de la sangre de tus siervos, que ha sido derramada. * Asciendan ante tu acatamiento los gemidos de los encarcelados. 
78:11 Conserva con tu brazo poderoso * los hijos de aquellos que han sido sacrificados a la muerte. 
78:12 Págales, Señor, a nuestros vecinos con males siete veces mayores, * por las blasfemias que contra ti han vomitado.
78:13 Entretanto nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu grey, * cantaremos perpetuamente tus alabanzas; 
78:13 De generación en generación * anunciaremos tus glorias.
