80:2 Regocijaos, alabando a Dios nuestro protector; * celebrad con júbilo al Dios de Jacob.
80:3 Entonad salmos, tocad el pandero; * el armonioso salterio junto con la cítara. 
80:4 Tocad las trompetas el Novilunio, * el gran día de vuestra solemnidad.
80:5 Pues es un precepto dado a Israel, * y un rito instituido por el Dios de Jacob. 
80:6 Le impuso para que sirviese de memoria a los descendientes de José, al salir de la tierra de Egipto, * cuando oyeron una lengua desconocida. 
80:7 Liberó sus hombros de las cargas, * y sus manos de las espuertas con que servían en las obras.
80:8 En la tribulación, dice el Señor, me invocaste, y Yo te libré; * te oí benigno en la oscuridad de la tormenta; te puse a prueba junto a las aguas de la contradicción.
80:9 Escucha, pueblo mío, y Yo te instruiré. * ¡Oh Israel!, si quieres obedecerme, no tendréis un dios extraño; no adoraréis a dioses extranjeros.
80:11 Porque Yo soy el Señor Dios tuyo, que te saqué de la tierra de Egipto; * abre bien tu boca, que Yo te saciaré plenamente.
80:12 Pero mi pueblo no quiso escuchar mi voz; * los hijos de Israel no quisieron obedecerme. 
80:13 Y así los abandoné, dejándolos ir en pos de los deseos de su corazón, * y seguir sus devaneos.
80:14 ¡Ah, si mi pueblo me hubiese oído a mí, * si hubiesen seguido los hijos de Israel por mis caminos! 
80:15 Como quien no hace nada, en un momento habría Yo humillado a sus enemigos, * y descargado mi mano sobre sus perseguidores.
80:16 Pero, los enemigos del Señor le faltaron a la promesa; * y el tiempo de ellos será eterno; 
80:17 A pesar de haberlos alimentado con flor de harina, * y saciado con miel silvestre.
