82:2 ¡Oh Dios! ¿Quién hay semejante a ti? * No estés así en silencio; no te contengas, Dios mío. 
82:3 Ya ves cuánto ruido meten tus enemigos, * y cómo andan con la cabeza erguida los que te aborrecen.
82:4 Urdieron contra tu pueblo malvados designios, * y han maquinado contra tus santos. 
82:5 Venid, dijeron, y borremos esa gente de la lista de las naciones, * y no quede más memoria del nombre de Israel.
82:6 Por este motivo todos unánimes se han coligado; * a una se han confederado contra ti los idumeos y los ismaelitas, 
82:8 Moab y los agarenos, Gebal, Amón y Amalec, * los filisteos con los tirios. 
82:9 Se unió también con ellos el asirio, * y se hizo auxiliador de los hijos de Lot.
82:10 Pero Tú, Señor, haz con ellos lo que con los madianitas y con Sísara, * lo mismo que con Jabín en el torrente de Cisón. 
82:11 Perecieron ellos en Endor; * vinieron a parar a ser estiércol para la tierra.
82:12 Trata a sus caudillos como a Oreb y Zeb, * y como a Zebee y a Salmana, 
82:13 A todos sus príncipes, * los cuales han dicho: Apoderémonos del santuario de Dios como heredad que nos pertenece.
82:14 Agítalos, ¡oh Dios mío!, como a una rueda, * o como la hojarasca al soplo del viento; 
82:15 Como fuego que abrasa una selva, * cual llama que devora los montes, 
82:16 Así los perseguirás con el soplo de tu tempestad, * y en medio de tu ira los aterrarás.
82:17 Cubre sus rostros de ignominia; * que así, ¡oh Señor!, reconocerán tu Nombre. 
82:18 Que se avergüencen, y sean conturbados para siempre; * queden confundidos, y perezcan. 
82:19 Y conozcan que tu nombre es el Señor, * y que sólo Tú eres el Altísimo en toda la tierra.
