89:1 Señor, Tú has sido nuestro refugio * de generación en generación. 
89:2 Antes que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, * desde siempre y por siempre Tú eres Dios. 
89:3 Tú reduces el hombre a polvo, * diciendo: «Retornad, hijos de Adán». 
89:4 Mil años en tu presencia * son un ayer que pasó, una vela nocturna. 
89:6 Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, * y por la tarde la siegan y se seca. 
89:7 ¡Cómo nos ha consumido tu cólera * y nos ha trastornado tu indignación! 
89:8 Pusiste nuestras culpas ante ti, * nuestros secretos ante la luz de tu mirada: 
89:9 Y todos nuestros días pasaron * bajo tu cólera, 
89:9 Y nuestros años se acabaron como un suspiro. * Aunque uno viva setenta años, 
89:10 Y el más robusto hasta ochenta, * la mayor parte son fatiga inútil, 
89:10 Porque pasan aprisa * y vuelan. 
89:11 ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, * quién ha sentido el peso de tu cólera? 
89:12 Enséñanos a calcular nuestros años, * para que adquiramos un corazón sensato. 
89:13 Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? * Ten compasión de tus siervos; 
89:14 Por la mañana sácianos de tu misericordia, * y toda nuestra vida será alegría y júbilo. 
89:15 Danos alegría, por los días en que nos afligiste, * por los años en que sufrimos desdichas. 
89:16 Que tus siervos vean tu acción, * y sus hijos tu gloria. 
89:17 Baje a nosotros la bondad del Señor * y haga prósperas las obras de nuestras manos.
