9:2 A ti, ¡oh Señor!, tributaré gracias con todo mi corazón; * contaré todas tus maravillas. 
9:3 Me alegraré en ti y saltaré de gozo; * cantaré himnos a tu Nombre, ¡oh Dios altísimo!
9:4 Porque Tú pusiste en fuga a mis enemigos; * y quedarán debilitados, y perecerán delante de ti. 
9:5 Pues Tú me has hecho justicia, y has tomado la defensa de mi causa; * te has sentado sobre el trono, Tú que juzgas según justicia.
9:6 Has reprendido a las naciones, y pereció el impío; * has borrado sus nombres para siempre por los siglos de los siglos. 
9:7a Quedan embotadas para siempre las espadas del enemigo, * y has asolado sus ciudades. 
9:7b Se desvaneció como el sonido su memoria. * (8a) Mas el Señor subsiste eternamente. 
9:8b Él preparó su trono para ejercer el juicio; * (9) y Él mismo es quien juzgará con rectitud la tierra; juzgará los pueblos con justicia.
9:10 El Señor se ha hecho el amparo del pobre; * socorriéndole oportunamente en la tribulación.
9:11 Confíen, pues, en ti, ¡oh Dios mío!, los que conocen y adoran tu Nombre; * porque jamás has desamparado, Señor, a los que a ti recurren.
9:12 Cantad himnos al Señor que tiene su morada en el monte santo de Sion; * anunciad entre las naciones sus proezas. 
9:13 Porque vengando la sangre de sus siervos, ha hecho ver que se acuerda de ellos; * no ha echado en olvido el clamor de los pobres.
9:14 Apiádate, Señor, de mí; * mira el abatimiento a que me han reducido mis enemigos. 
9:15 Tú que me sacas de las puertas de la muerte, * para que publique todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sion.
9:16a Manifestaré mi júbilo por haberme salvado Tú; * las gentes que me perseguían han quedado sumidas en la perdición que habían preparado contra mí. 
9:16b En el lazo mismo que me tenían ocultamente armado * ha quedado preso su pie. 
9:17 Así se reconocerá que el Señor hace justicia; * al ver que el pecador ha quedado preso en las obras y lazos de sus propias manos.
9:18 Serán arrojados al infierno los pecadores * y todas esas gentes que viven olvidadas de Dios. 
9:19 Que no estará para siempre olvidado el pobre; * ni quedará para siempre frustrada la paciencia de los humildes.
9:20 Levántate, ¡oh Señor!, haz que no prevalezca el hombre malvado; * sean juzgadas las gentes ante tu presencia. 
9:21 Establece, Señor, sobre ellas un legislador; * para que conozcan que son hombres débiles y miserables.
9:22 ¿Y por qué, ¡oh Señor!, te has retirado a lo lejos, * y me has desamparado en el tiempo más crítico, en la tribulación? 
9:23 Mientras que el impío se llena de soberbia, se requema el pobre; * mas, en fin, los impíos son cogidos en los mismos designios o tramas que han urdido.
9:24 Por cuanto el pecador se jacta en los perversos deseos de su alma; * y el inicuo se ve celebrado. 
9:25 Por lo mismo, orgulloso el pecador ha exasperado al Señor, * y no le buscará por el exceso de su arrogancia.
9:26a Delante de él no hay Dios; * y así sus procederes son siempre viciosos. 
9:26b Tus juicios, Señor, los ha apartado lejos de su vista, * sólo piensa en dominar a todos sus enemigos. 
9:27 Pues él ha dicho en su corazón: * Nunca jamás seré yo derrocado; viviré siempre libre de todo infortunio.
9:28 Está su boca llena de maldición, de amargura y de dolor; * debajo de su lengua, opresión y dolor para el prójimo. 
9:29 Se pone al acecho con los ricos en sitios escondidos * para matar al inocente;
9:30a Tiene siempre su vista fija contra el pobre; * está acechando desde la emboscada, como un león desde su cueva. 
9:30b Acecha para echar sus garras sobre el pobre, * para agarrar al pobre, atrayéndole dolosamente hacia sí. 
9:31 Lo hará caer en su lazo; * se agachará en tierra, y se echará encima de los pobres, que quedarán apresados por él. 
9:32 Porque él dijo en su corazón: Dios ya de nada se acuerda; * ha vuelto su rostro para no ver jamás nada.
9:33 Levántate, pues, ¡oh Señor Dios!, alza tu poderosa mano; * no te olvides de los pobres y desvalidos. 
9:34 ¿Por qué razón el impío ha irritado así a Dios? * Es porque ha dicho en su corazón: Dios de nada se cuida.
9:35a Pero Tú, Señor, lo estás viendo; Tú consideras el afán y el dolor del oprimido; * para entregar a los malvados al castigo de tus manos. 
9:35b A cargo tuyo está la tutela del pobre; * Tú eres el amparo del huérfano.
9:36 Quebranta el brazo del pecador y del maligno; * y entonces se buscará el fruto de su pecado, y no se hallará nada. 
9:37 Reinará el Señor eternamente y por los siglos de los siglos; * vosotros, ¡oh naciones impías!, seréis extirpadas de su tierra.
9:38 Atendiste, ¡oh Señor!, al deseo de los pobres; * prestaste benignos oídos a la rectitud de su corazón, 
9:39 Para hacer justicia al huérfano y al oprimido; * a fin de que cese ya el hombre de gloriarse de su poder sobre la tierra.
