01-02# Del Prólogo de San Benito, Nuestro Padre, a su Regla.
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Dejemos el lecho en fin, pues la Escritura nos llama, diciendo con voz alta: «Ya es tiempo de despertar». Y abriendo los ojos a la luz divina, escuchemos con pavor los divinos clamores que cada día dicen a nuestros oídos: «Cuando oyereis los divinos llamamientos, no os hagáis sordos», y otra vez: «El que tenga oídos libres, que escuche lo que Dios dice a las Iglesias». ¿Y qué dice? «Venid, hijos, escuchadme a mí: yo os enseñaré el temor de Dios». Corred mientras dura la luz de vuestra vida, antes de que con la muerte os anochezca.
