01-07# Del Prólogo de San Benito, Nuestro Padre, a su Regla.
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Vamos, pues, a entablar una escuela de servir a Dios, en cuya institución esperamos no establecer cosa áspera o difícil. Mas si, dictándolo la equidad y razón, hubiere algo que tenga visos de estrechez, a fin de corregir vicios, y conservar la caridad, no te asustes, hijo, y dejes luego el camino de la salud, que no puede comenzarse sino por principio angosto. Pero en dilatándose el espíritu con la práctica de vida, y con fe, se corre el camino de los preceptos de Dios con inefable dulzura de caridad. Para que, no dejando jamás su magisterio, y perseverando hasta morir en su doctrina en el claustro, participemos por la paciencia de los trabajos de Cristo, y seamos sus consortes en el reino. Amén.
