01-08# Comienza la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 1: De los géneros de monjes
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Es manifiesto que hay cuatro linajes de monjes. El primero es de cenobitas, o monasterial, que milita con Regla y Superior. El segundo es de anacoretas y eremitas, que no por los recientes fervores de su conversión, sino después de largas pruebas de claustro, y de haber aprendido a lidiar en compañía de otros muchos con el demonio, estando ya bien instruidos, salen del escuadrón de sus hermanos a batallas singulares en los desiertos, bien asegurados de que sin socorro ajeno, sino con sólo su brío y auxilios de la divina gracia, tendrán valor suficiente a rebatir los pensamientos y vicios de la carne.

La tercera y muy soez casta de monjes es de sarabaítas o agrestes, que sin pasar como el oro por crisol, por ejercicios del claustro, sin dirección de maestro, reblandecidos como si fuesen plomo, y conservando constante fe con el mundo, manifiestan con su vida que para Dios es ficción y embuste su tonsura. Los cuales, metiéndose sin director a dos, a tres o cada cual de por sí, no en ranchos de Cristo, sino en los propios, tienen por única ley sus antojos y deseos, pues a cuanto ellos aprueban o eligen llaman santo, y lo que no les gusta dicen que es pecaminoso. La raza cuarta es de los vagantes, que girando toda su vida por varios países, se hospedan tres o cuatro días en diversas posadas o mansiones, vagabundos siempre y nunca estables, esclavos de la gula y de sus placeres, y peores en todo que los sarabaítas cerriles, de cuya lastimosa conducta es mejor callar que tomarla en boca. Y así, omitiendo estas especies, vamos a disponer con el favor divino el modo de vivir de los fortísimos cenobitas.
