01-13# Del Capítulo 2 de la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 2: Cuál deba ser el Abad
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En su doctrina debe observar siempre el Abad el método que San Pablo prescribe: «Arguye, ruega, reprende», quiero decir, que mezclando tiempos con tiempos, y severidades con halagos, muestre entereza de maestro y afabilidad de padre muy benigno. Esto es, debe reprender con dureza a los descomedidos, inquietos y audaces; y obligar con ruegos a los suaves, sufridos y obedientes para que sean mejores; mas con los insolentes y con los descocados use de correcciones y castigos. No disimule culpas de delincuentes, mas al punto que empiecen a nacer, arráselas con el mayor conato, y escarmiente en Helí, sacerdote de Silo. Corrija de palabra una y otra vez a los modestos y a los advertidos; pero a los altivos, rebeldes o incorregibles ha de reprimir desde el principio con azotes y otras penas corporales, sabiendo que está escrito: «No sirven palabras para un necio», y en otra parte: «Castiga a tu hijo con el azote, y librarás su alma de la muerte».
