01-15# Del Capítulo 2 de la Regla de Nuestro Padre San Benito: Cuál deba ser el Abad
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Mire, ante todo, no ponga todo su desvelo en las cosas terrenas, transitorias y caducas, disimulando o teniendo en poco la salud de las almas a él confiadas; mas considere siempre que se encargó de regirlas, y que ha de dar razón de todas ellas. Y porque acaso no desanime por la falta de medios, acuérdese de que está escrito: «Buscad primero la gloria y la ley de Dios; que él os dará cuanto hubiereis menester», y en otro lugar: «Nada falta a los que temen a Dios». Sepa que el que se encarga de gobierno de almas debe estar prevenido para dar cuenta de todas; y esté cierto de que el día del juicio ha de dar razón de todas aquellas almas que estuvieren a su cargo, sin incluir la suya en ese número. Y así el continuo recelo de la discusión que el supremo pastor ha de hacer de las reses confiadas, y el temor de las cuentas ajenas le traerá solícito de las propias; y le obligará a que enmiendo sus defectos, cuando empleare sus avisos, para que se enmienden otros.
