01-23# De la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 5: De la obediencia
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Esta obediencia será grata a Dios u dulce a los hombres, si lo mandado se ejecuta sin zozobra, sin tardanza, sin tibieza, sin réplica y sin repulsa; pues la obediencia que se rinde a los Prelados se rinde a Dios, quien dijo de ellos: «A mí mismo me obedece quien obedece a vosotros». También conviene que la obediencia del súbdito sea espontánea, porque «ama Dios al que da con alegría». Que si obedece violento, si refunfuña, no digo con la lengua, sino en el secreto del alma, aunque haga lo que se le ordena, no será su obediencia meritoria, porque Dios está viendo el interior del que murmura; antes bien incurrirá en la pena de los murmurantes, si con la penitencia no la evita.
