01-27# Del Capítulo 7 de la Regla de Nuestro Padre San Benito: De la humildad
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Y preservándose a todas horas de todas las culpas y defectos de pensamiento, de lengua, de ojos, manos y deseos, se apresura a refrenar sus carnales apetitos. Esté cierto de que Dios le mira desde el cielo en todo momento, que en todas partes registra sus obras, y que los Ángeles le informan por instantes de ellas. Así nos lo demuestra David, quien afirma que «nuestros pensamientos están siempre patentes a sus ojos», que «Dios escudriña los secretos de los corazones; que sabe que las ideas humanas son inútiles»; en otro Salmo dijo: «Muy de antemano entendiste, Señor, mis pensamientos», y otra vez: «Los pensamientos humanos manifiestan tus elogios». Y para que viva con cautela sobre sus desreglados afectos, diga continuamente en su corazón el monje que desea aprovechar: «Si me abstuviere de mi culpa, me hallaré libre de mancha». 
