03-02# De la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 25: De las culpas graves
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El monje reo de culpa grave esté suspenso de la mesa común y del oratorio. Ninguno se llegue a él ni para trato social ni para conversación. Esté solo en la labor que le dieren, perseverando en lágrimas y penitencia y advertido de aquel terrible decreto del Apóstol, que ordena que «semejante sujeto sea librado al enemigo común, para que aflija su cuerpo y se salve su alma el día del Señor». Tome solo su alimento en la cantidad y a la hora que dispusiere el abad. Nadie le salude al encontrarle ni eche bendición al alimento que se le diere.
