03-04# De la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 27: De la solicitud que el abad debe tener con los penitenciados
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Cuide el abad con toda solicitud de los religiosos delincuentes, pues no necesitan médico los que tienen salud, sino los que lo pasan mal. Y así debe usar con ellos de toda industria como médico advertido e introducirles como de secreto para consuelo suyo unos persuasores bien vistos; sujetos sagaces y juiciosos que, como a hurtadillas, consuelen al hermano que fluctúa, lo atraigan a penitencia y lo alienten de modo que no le ahogue el mucho tedio; tratàndolo, como dice San Pablo, «con toda caridad y rogando todos por él al superior». Sepa que tiene sobre sí el cuidado de almas enfermizas, y no tiránico poderío sobre las sanas; y tema la amenaza del Profeta, por cuya boca dice Dios: «Desecháis las reses flacas y tomáis para vosotros las que veis gordas». Imite el piadoso ejemplo del buen pastor, que dejando las noventa y nueve ovejas en la sierra bajó en busca de una sola que andaba perdida, de cuya flaqueza se lastimó en tanto extremo que se dignó tomarla al hombre y conducirla a cuestas al rebaño.