03-18# De la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo   39: De la tasa de comida
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Hacemos juicio de que para pasto diario, así en días de comer como de ayuno, bastan a cada uno dos viandas cocidas en todo tiempo; para que el que acaso no pueda comer de la una se alimente de la otra. Basten, pues, dos viandas cocidas a los monjes; y se añadirá tercera si allí hubiere frutas, legumbres verdes y hortaliza. Baste también para cada día una libra larga de pan, y si hubieren de cenar, reservará el mayordomo a cada uno la tercera parte de la libra para dársela cuando se cene. Si tuvieren trabajo extraordinario, podrá el Abad añadir algo más, si juzgare convenir, evitando ante todo cualquier exceso para que nunca el religioso tenga ahíto; pues no hay cosa más ajena de un cristiano que el hartazgo, como dijo nuestro Señor: «Mirad no se ofusque vuestro juicio con la glotonería y embriaguez». No se dé a los niños la misma cantidad, sino menor que a los hombres hechos, guardando toda templanza. Absténganse todos de carnes de cuadrúpedos, a excepción de los muy débiles y enfermos.
