03-21# De la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 42: Que nadie hable después de Completas
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Debe el silencio ser estudio perpetuo del monje, especialmente de noche; y se observará así en días de una comida como de comida y cena. Si se comiere a mediodía, una vez la cena se concluya, sentándose todos en el mismo lugar leerá uno en voz alta las Colaciones o Vidas de los Padres u otros libros que edifiquen; mas no los siete primeros de la Biblia ni los de los Reyes, por no ser útil oír entonces tales cosas a espíritus débiles, sino que han de leerse en otras ocasiones. Si el día fuere de ayuno, al poco de decir Vísperas acudan, como hemos dicho, a la lectura; y leídas cuatro o cinco hojas o las que permitiere el tiempo, concurriendo todos allí mientras se lee -acudiendo también el que estuviere ocupado en cualquier comisión- y ya estando todos los monjes juntos, digan Completas. Concluido el oficio, nadie tenga facultad de violar el silencio; y si se averigua que alguien contraviene a este estatuto del silencio, denle un castigo muy áspero. Todo esto excepción hecha de si fuere preciso atender huéspedes o si el Abad tuviere algo que tratar con sus oficiales; pero en esos casos se ha de hablar con la mayor gravedad y modestia y en voz baja.
