04-04# De la Regla de Nuestro Padre San Benito. Capítulo 53: Del recibimiento de huéspedes
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Sean recibidos cuantos huéspedes llegaren al monasterio como si llegase Cristo, pues él dirá: «Huésped fui, y me disteis posada». Dese competente honor a todos, y en especial a los religiosos y peregrinos. Luego que avisen del huésped, saldrá al encuentro con todas muestras de caridad el superior y los monjes, y harán juntos la oración y luego se darán el ósculo de paz. No se dé este ósculo hasta después de haber orado, precaviendo ilusiones del enemigo, y en la salutación o bienvenida darán muestras de humildad profunda. En cuantos huéspedes vinieren o marcharen sea adorado el Señor, que en ellos se recibe, con la cabeza inclinada o postrado todo el cuerpo en tierra. En recibiendo los huéspedes, los llevarán a orar y después hablará con ellos el superior o quien él mandare. Leeráse en presencia de el huésped algún punto piadoso, para que quede edificado y después se le hará todo cortejo. Por respeto al huésped violará el Abad el ayuno, no siendo principal, incapaz de dispensación; pero proseguirán los monjes con los ayunos regulares. Dará el Abad aguamanos a los huéspedes y les lavará los pies con asistencia de la comunidad, y concluido el lavatorio dirán todos este verso: «Suscepimus Deus misercordiam tuam in medio templi tui». Póngase todo cuidad y diligencia en el recibimiento de pobres y peregrinos, porque en ellos especialmente se recibo a Cristo, que el terror de los ricos de suyo pide respeto.
