[Lectio4]
Sermo venerabilis Bedæ presbyteri
!In Luc. Evang. Cap. I
Accepto virginis consensu, mox angelus cælestia repetit, illa petit montana, festinat invisere Elisabeth, non quasi incredula de oraculo, vel dubia de exemplo, sed ut læta de voto, religiosa pro officio, typicum pariter exemplum tribuens, quod omnis anima, quæ Verbum Dei mente conceperit, virtutum statim celsa cacumina gressu conscendat amoris, quatenus civitatem Juda, id est confessionis, et laudis arcem penetrare, et usque ad perfectionem fidei, spei, et caritatis, quasi tribus in ea mensibus valeat commorari.

[Lectio5]
Disce virgo humilitatem Mariæ, ut et corpore casta, et pectore possis esse devota. Visitat junior seniorem, salutat virgo uxorem. Decet enim, ut quo castior virgo, eo sit humilior, et senioribus deferens, habitum castitatis præconio commendet humilitatis. Aliter Maria ad Elisabeth, Dominus venit ad Joánnem, hæc ut Spiritu Sancto repleatur, illius ut baptisma consacretur: majorumque humiliatio minorum est utique exaltatio.

[Lectio6]
Vocem prior Elisabeth audivit, sed Joannes prior gratiam sensit. Illa naturæ ordine audivit, iste exaltavit ratione mysterii. Illa Mariæ, iste Domini sensit adventum. Istæ gratiam loquuntur, illi intus operantur, pietatisque mysterium maternis adoriuntur profectibus, duplicique miraculo prophetant matres spiritu paruulorum. Exultavit infans, et repleta mater est; non prius mater repleta quam filius, sed cum filius esset repletus Spiritu Sancto, replevit et matrem.

[Lectio7]
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
!Lc 1:39-47
En aquel tiempo: Partió María, y se fue apresuradamente a las montañas de Judea, a una ciudad de la tribu de Judá, y habiendo entrado en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. Y lo que sigue.
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Sermón de San Juan Crisóstomo.
!Según Metrafrasta.
Cuando el Redentor de nuestro linaje vino al mundo, quiso visitar ante todo a su amigo Juan, que estaba aún en el seno de su madre; desde allí Juan reconoció a Jesucristo encerrado en el de María; y como forcejando por vencer los obstáculos naturales, exclama: Yo veo al Señor, al que ha fijado límites a la naturaleza, y no espero a que transcurra el tiempo para mi nacimiento; puedo prescindir del plazo de nueve meses porque tengo en mí al que es eterno; saldré de este lugar tenebroso, y predicaré el conocimiento compendiado de cosas admirables. Yo soy una señal; anunciaré la venida de Cristo. Soy una trompeta: anunciaré el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; resonaré y bendeciré la lengua de mi padre y la desataré para que hable; resonaré y vivificaré el seno de mi madre.

[Lectio8]
Ya ves cuán nuevo y admirable es este misterio. Juan no ha nacido aún, y da saltos de gozo; no se ha mostrado al exterior, y ya formula amenazas; no puede vocear, y ya se da a entender con actos; no ha comenzado su vida, y ya predica a Dios; no ve aún la luz, y ya señala el sol verdadero; antes del parto apresúrase ya a obrar como precursor. En presencia del Salvador no puede contenerse, ni esperar el término de la naturaleza, sino que parece esforzarse para romper la prisión del seno materno y anticiparse a predicar el advenimiento del Salvador. Ya ha llegado el que rompe las cadenas: ¿por qué debo continuar yo encadenado aquí por más tiempo? Ya ha venido el Verbo para restablecer todas las cosas: ¡y yo sigo cautivo! ¡Ea! Saldré y diré a todos en alta voz: “He aquí el Cordero de Dios, el que quita los pecados del mundo”.
