[Lectio1]
Del Libro del Eclesiastés. 
!Ecl 5:1-4
1 No seas precipitado en tus palabras y que tu corazón no se apresure a proferir una palabra delante de Dios, que en los cielos está Dios, y tú en la tierra; sean, pues, pocas tus palabras. 
2 Porque de la muchedumbre de las ocupaciones nacen los sueños, y de la muchedumbre de las palabras los despropósitos. 
3 Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, que no hallan favor los negligentes; lo que prometes cúmplelo. 
4 Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.

[Lectio2]
!Ecl 5:5-8
5 No consientas que tu boca te haga culpable, y no digas luego ante el sacerdote que fue inadvertencia, pues se irritaría Dios contra tu palabra y destruiría las obras de tus manos; 
6 pues de la muchedumbre de los cuidados nacen los sueños, y de la muchedumbre de las palabras los despropósitos. Teme, pues, a Dios. 
7 Si ves en la región la opresión del pobre y la violación de la justicia y del derecho, no te sorprendas, porque por encima del grande hay otro más grande que vigila, y por encima de ambos otro mayor. 
8 El fruto del campo es para todos, y aun el rey es para el campo.

[Lectio3]
!Ecl 5:9-13
9 El que ama el dinero no se ve harto de él y el que ama los tesoros no saca de ellos provecho alguno; también esto es vanidad. 
10 Con la mucha hacienda, muchos son los que la comen; y ¿qué saca de ella el amo más que verla con sus ojos? 
11 Dulce es el sueño del trabajador, coma poco, coma mucho; pero la hartura no deja dormir al rico. 
12 Hay un trabajoso afán que he visto debajo del sol: riquezas guardadas para el mal de su dueño. 
13 Piérdense esas riquezas en un mal negocio, y a los hijos que engendra no les queda nada en la mano.
