[Lectio1]
Del Libro primero de los Macabeos. 
!1 Mac 2:1-6
1 Se levantó por entonces Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote, de los hijos de Joarib, que abandonó Jerusalén y se estableció en Modín. 
2 Tenía cinco hijos: Juan, apellidado Caddis; 
3 Simón, llamado Tasi; 
4 Judas, apellidado Macabeo; 
5 Eleazar, apellidado Abarán, y Jonatán, llamado Apfos.
6 Vieron las abominaciones cometidas en Judá y en Jerusalén.

[Responsory1]
R. Este es el verdadero amigo de sus hermanos y del pueblo de Israel: 
* Este es el que ruega incesantemente por el pueblo y por toda la ciudad santa. 
V. Apareció en el pueblo este varón lleno de dulzura. 
R. Este es el que ruega incesantemente por el pueblo y por toda la ciudad santa.

[Lectio2]
!1 Mac 2:7-10
7 Exclamó Matatías: ¡Infeliz de mí! ¿Por qué he venido yo al mundo para ver la ruina de mi patria y la destrucción de la ciudad santa, y para estarme sin hacer nada por ella al tiempo que es entregada en poder de sus enemigos? 
8 Hállanse las cosas santas en manos de los extranjeros, y su Templo es como un hombre que está infamado. 
9 Sus vasos preciosos han sido saqueados y llevados fuera, despedazados por las plazas sus ancianos y muertos al filo de la espada enemiga sus jóvenes. 
10 ¿Qué nación hay que no haya participado algo de este reino, o tenido parte en sus despojos?

[Responsory2]
R. Tú, Señor de todo el universo, Tú que de nada necesitas, quisiste tener entre nosotros un templo. 
* Conserva, Señor, libre para siempre de profanación esta morada tuya. 
V. Señor, Tú elegiste esta casa para que en ella fuese invocado tu santo nombre, y fuese un lugar de oración y de plegarias de tu pueblo. 
R. Conserva, Señor, libre para siempre de profanación esta morada tuya.

[Lectio3]
!1 Mac 2:14-16
14 Rasgaron Matatías y sus hijos sus vestiduras y se vistieron de saco e hicieron gran duelo. 
15 En tanto, llegaron a la ciudad de Modín los delegados del rey, encargados de forzar a la apostasía y organizar los sacrificios. 
16 Muchos israelitas se unieron a ellos, mientras Matatías y sus hijos se mantenían apartados.

[Responsory3]
R. Abre, Señor, tus ojos, y mira nuestra desolación; nos han cercado las Naciones para castigarnos; 
* Mas Tú, Señor, extiende tu brazo, y libra nuestras almas. 
V. Humilla a los que, llenos de soberbia, nos oprimen y ultrajan; y defiende tu herencia. 
R. Mas Tú, Señor, extiende tu brazo, y libra nuestras almas. 
&Gloria
R. Mas Tú, Señor, extiende tu brazo, y libra nuestras almas. 
