[Lectio1]
Del Libro primero de los Macabeos. 
!1 Mac 3:42-45
42 Viendo Judas y sus hermanos que las cosas iban de mal en peor y que los ejércitos acampaban en sus confines, y conocedores de las órdenes dadas por el rey de destruir y exterminar al pueblo, 
43 se dijeron unos a otros: “Salvemos a nuestra nación de su ruina y combatamos por nuestro pueblo y por el santuario.” 
44 Y convocaron la asamblea para disponerse a la guerra, orando e implorando clemencia y misericordia. 
45 Jerusalén estaba despoblada como un desierto; no había quien de sus hijos entrase o saliese. Su santuario estaba conculcado, y los hijos de los extranjeros moraban en la ciudadela. Era ésta albergue de los gentiles; el gozo de Jacob había desaparecido, y habían enmudecido la flauta y la cítara.

[Lectio2]
!1 Mac 3:46-53
46 Se reunieron y vinieron a Masfa, frente a Jerusalén, pues en otro tiempo había sido Masfa un lugar de oración para Israel. 
47 Ayunaron aquel día, se vistieron de saco, pusieron ceniza sobre sus cabezas, rasgaron sus vestiduras 
48 y extendieron el libro de la Ley, buscando en él lo que los gentiles preguntan a las imágenes de sus ídolos. 
49 Trajeron los vestidos sacerdotales, las primicias y los diezmos, e hicieron venir a nazareos que habían cumplido los días de su consagración; 
50 y a voces clamaron al cielo, diciendo: “¿Qué vamos a hacer con éstos y adonde vamos a llevarlos? 
51 Porque tu santuario está hollado y profanado; tus sacerdotes, en luto y humillación, 
52 y ahora los gentiles se han reunido contra nosotros para destruirnos. 
53 Tú sabes las cuentas que echan sobre nosotros.

[Lectio3]
!1 Mac 3:54-60
54 Y tocaron las trompetas y clamaron a grandes voces. 
55 Después de esto instituyó Judas jefes del pueblo, de millares, centenas, cincuentenas y decenas, 
56 y dijeron a los que edificaban casas, a los que habían tomado mujer, a los que habían plantado una viña y a los tímidos, que se volvieran cada uno a su casa, conforme a la prescripción de la Ley, 
57 y, levantando el campo, vinieron a ponerse al sur de Emaús. 
58 Dijo Judas a los suyos: “Preparaos y portaos como valientes, prontos a luchar mañana temprano contra estas gentes que se han reunido contra nosotros para destruirnos y destruir nuestro santuario. 
59 Mejor es morir combatiendo que contemplar las calamidades de nuestro pueblo y del santuario. 
60 En todo caso, hágase la voluntad del cielo.
