[Officium]
Feria V infra Hebdomadam IV post Epiphaniam

[Lectio1]
Empieza la Epístola primera del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses
!1 Tes 1:1-5
1 Pablo y Silvano y Timoteo, a la iglesia de Tesalónica en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: 
2 gracia y paz sean con vosotros. Siempre estamos dando gracias a Dios por todos vosotros y recordándoos en nuestras oraciones, 
3 haciendo sin cesar ante nuestro Dios y Padre memoria de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestra caridad y de la perseverante esperanza en nuestro Señor Jesucristo, 
4 sabedores de vuestra elección, amados de Dios.  
5 Pues nuestro evangelio entre vosotros no fue sólo en palabras, sino en poder y en Espíritu Santo y en mucha plenitud, según que sabéis cuáles fuimos entre vosotros para vuestro bien.

[Lectio2]
!1 Tes 1:6-10
6 Os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, recibiendo la palabra con gozo en el Espíritu Santo, 
7 aun en medio de grandes tribulaciones, hasta venir a ser ejemplo para todo los fieles de Macedonia y de Acaya. 
8 Desde vosotros, en efecto, ha resonado la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y en Acaya, sino que en todo lugar vuestra fe en Dios se ha divulgado, sin que tengamos necesidad de decir palabra, 
9 pues ellos mismos refieren la acogida que nos hicisteis y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero 
10 y esperar del cielo a Jesús, su Hijo, a quien resucitó de entre los muertos, quien nos librará de la ira venidera.

[Lectio3]
!1 Tes 2:1-6
1 Bien sabéis, hermanos, que nuestra llegada a vosotros no fue vana; 
2 sino que después de sufrir mucho y soportar muchas afrentas en Filipo, como sabéis, confiados en nuestro Dios, tuvimos valentía para predicaros el Evangelio de Dios en medio de mucha contrariedad. 
3 Y sabéis también que nuestras exhortaciones no procedían de error, ni de concupiscencia, ni de engaño; 
4 sino de que, probados por Dios, se nos había encomendado la misión de evangelizar; y así hablamos, no como quien busca agradar a los hombres, sino sólo a Dios, que prueba nuestros corazones. 
5 Porque nunca, como bien sabéis, hemos usado de lisonjas ni hemos procedido con propósitos de lucro; Dios es testigo. 
6 Ni hemos buscado la alabanza de los hombres, ni la vuestra, ni la de nadie.
