[Lectio1]
De la Epístola a los Romanos
!Rom 9:1-5
1 Me es testigo Jesucristo de que os digo la verdad, y mi conciencia da testimonio en presencia del Espíritu Santo de que no miento, 
2 al aseguraros que estoy poseído de una profunda tristeza y de continuo dolor en mi corazón, 
3 hasta desear yo mismo ser apartado de Cristo por la salud de mis hermanos, que son mis deudos según la carne. 
4 Los cuales son los Israelitas, de quienes es la adopción de hijos de Dios y la gloria y la alianza, y la legislación, y el culto, y las promesas. 
5 Cuyos padres son aquellos de quienes desciende Cristo según la carne, el cual es Dios bendito sobre todas las cosas por siempre jamás. Amén.

[Lectio2]
!Rom 9:6-10
6 Pero no por eso la palabra de Dios deja de tener su efecto. Porque no todos los descendientes de Israel son verdaderos Israelitas, 
7 ni todos los que son del linaje de Abrahán, son por eso hijos suyos, pues por Isaac (y no por Ismael) le dijo Dios se contará tu descendencia. 
8 Es decir, no los que son hijos de la carne, éstos son hijos de Dios, sino los que son hijos de la promesa, esos se cuentan por descendientes. 
9 Porque las palabras de la promesa son éstas: “Por este mismo tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo”. 
10 Mas no solamente en Sara, sino también en Rebeca, que concibió de una vez dos hijos de Isaac, nuestro padre.

[Lectio3]
!Rom 9:11-16
11 Pues antes que los niños naciesen, ni hubiesen hecho bien, ni mal alguno (a fin de que se cumpliese el designio de Dios en la elección) 
12 no en vista de sus obras, sino por el llamamiento se le dijo: “El mayor ha de servir al menor, 
13 como está escrito: He amado a Jacob, y he aborrecido a Esaú”. 
14 ¿Pues qué diremos a esto?, ¿por ventura cabe en Dios injusticia? De ningún modo. 
15 Pues Dios dice a Moisés: “Usaré de misericordia con quien me pluguiere usarla, y tendré compasión de quien querré tenerla”. 
16 Así que no es obra del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que usa de misericordia.
