[Lectio1]
De libro primo Regum.
!1 Sam 17, 57-58; 18, 1-5
57 Cuando David volvió de matar al filisteo, lo tomó Abner y lo condujo ante Saúl. Traía en su mano la cabeza del filisteo. 
58 Saúl le preguntó: «Muchacho, ¿de quién eres hijo?». David respondió: «Soy hijo de tu siervo Jesé, el de Belén».  
1 Cuando David acabó de hablar con Saúl, el ánimo de Jonatán quedó unido al de David y lo amó como a sí mismo. 
2 Aquel día Saúl lo tomó a su servicio, y no le permitió volver a casa de su padre. 
3 Jonatán hizo un pacto con David, a quien amaba como a sí mismo. 
4 Se despojó del manto que llevaba y se lo dio a David, lo mismo que sus vestiduras y hasta su espada, su arco y su cinturón.
5 Cuando David salía en expedición adonde quiera que le enviaba Saúl, tenía éxito, y Saúl le puso al frente de los soldados.

[Lectio2]
!1 Sam 18:6-11
6 A su regreso, cuando volvió David de matar al filisteo, salían las mujeres de todas la ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl para cantar danzando al son de adufes y triángulos con cantos de alegría. 
7 Las mujeres, danzando, cantaban a coro:  “Saúl mató sus millares y David sus miríadas.” 
8 Se irritó mucho Saúl y le disgustó el suceso, pues decía: “Dan miríadas a David y a mí millares; sólo le falta ser rey.”
9 Y desde aquel día en adelante miraba Saúl a David con ojos de envidia. 
10 Al día siguiente se apoderó de Saúl un espíritu malo de Dios y deliraba en medio de la casa; David tocaba como otras veces. Tenía Saúl la lanza en la mano. 
11 Blandió Saúl la lanza y dijo: “Voy a clavar a David en la pared.” Pero David le esquivó dos veces.

[Lectio3]
!1 Sam 18:12-17
12 Temía Saúl a David porque Yahvé estaba con David y de Saúl se había apartado, 
13 y lo alejó Saúl de junto a sí, nombrándolo jefe de mil, y entraba y salía a la cabeza de la tropa. 
14 David ejecutaba con éxito todas sus empresas, y Yahvé estaba con él. 
15 Viendo Saúl que tenía mucho éxito le temió. 
16 Todo Israel y Judá quería a David, pues salía y entraba a la cabeza de ellos. 
17 Dijo Saúl a David: “Voy a darte por mujer a mi hija mayor Merab, tan sólo con que me seas valeroso y luches las batallas de Yahvé.” Saúl se había dicho: “Que no muera por mi mano, sino por mano de los filisteos.”
