[Officium]
S. Joannis a S. Facundo Confessoris

[Introitus]
!Ps 36:30-31
v. La boca del justo derrama sabiduría, y su lengua expresa la justicia; la ley de Dios está en su corazón.
!Ps 36:1
No te irrites a la vista de los malvados, ni envidies a los que obran la maldad.
&Gloria
v. La boca del justo derrama sabiduría, y su lengua expresa la justicia; la ley de Dios está en su corazón.

[Oratio]
¡Oh Dios!, autor de la paz y amante de la mutua caridad; tú que has adornado a tu santo confesor Juan con el don maravilloso de reconciliar a los enemistados, concédenos por sus méritos e intercesión que, firmes en tu amor, jamás tentación alguna nos separe de ti.
$Per Dominum

[Lectio]
Lectura del libro del Eclesiástico
!Eccli 31:8-11
Dichoso el hombre que es hallado sin tacha, que no ha andado tras el oro, ni ha puesto su esperanza en el dinero y en los tesoros. ¿Quién es éste, para que le felicitemos? Porque ha obrado maravillas en su vida. Ha sido tentado por el oro y ha permanecido integro; ello será su honor eterno; pudo transgredir la ley y no la transgredió; hacer el mal, y no lo hizo; por eso sus bienes serán asegurados en el Señor, y toda la asamblea de los santos publicará sus limosnas.

[Graduale]
!Ps 91:12-14
El justo crece como la palma; y cual cedro del Líbano se eleva en la casa del Señor.
!Ps 91:3
V. Para anunciar desde la mañana tu misericordia y tu lealtad hasta la noche. Aleluya, aleluya.
!St 1:12
Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque una vez probado, recibirá la corona de vida. Aleluya.

[Evangelium]
Continuación + del Santo Evangelio según San Lucas
!Lc 12:35-40
En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Tened ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas. Sed como los hombres que aguardan a su amo, a su regreso de las bodas, para abrirle prontamente cuando llegue y llame a la puerta. Dichosos los siervos a quienes el amo, a su llegada, encuentre velando; en verdad os digo que se ceñirá, y los hará sentar a la mesa, y, pasando del uno al otro, les servirá. Que viene en la segunda vigilia, o que viene en la terrera y halla así las cosas, dichosos los siervos aquéllos. Sabed que si el padre de familia hubiera sabido a qué hora iba a venir el ladrón, no hubiera dejado que le socavasen su casa. Así, vosotros estad siempre prevenidos, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del hombre.
