[Officium]
S. Ludovici Confessoris

[Oratio]
¡Oh Dios!, que has hecho pasar a tu confesor San Luis del reino terreno a la gloria del reino celestial; te suplicamos que, por sus méritos e intercesión, nos asocies a la gloria del Rey de los reyes, Jesucristo, tu Hijo:
$Qui tecum

[Lectio]
Lectura del libro de la Sabiduría
!Sab 10:10-14
Condujo et Señor al justo por caminos derechos, su sabiduría le mostrá el reino
de Dios, y le dio la ciencia de las cosas santas; le hizo salir con bien de sus duros trabajos e hizo fructificar sus labores. Le protegió contra la avaricia de sus opresores y le proporcionó riquezas. Le guardó de sus enemigos y lo resguardó de los que le ponian asechanzas y tras dura lucha le otorgó el galardón, para que conociese que la piedad es más fuerte que todo. No abandonó al justo vendido, antes lo libró del pecado, descendió con él al calabozo y no le desempará en las cadenas, hasta que le proporcionó el cetro real y señorío sobre sus tiranos, hasta que sacó mentirosos a los que le denigraban y
que el Señor nuestro Dios le dio una gloria eterna.

[Evangelium]
Continuación + del Santo Evangelio según San Lucas
!Lc 19:12-26
En aquel tiempo, propuso Jesús a sus discípulos esta parábola Un hombre noble partió para una región lejana, a fin de tomar posesión del reino y volver luego. Llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: Negociad mientras vuelvo. Pero sus conciudadanos lo aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros. Y aconteció que, vuelto él, después de recibido el reino, mandó llamar a los siervos a quienes había dado el dinero, para saber lo que cada cual le había hecho producir. Presentóse el primero y dijo: Señor, tu mina ha producido diez minas. Y él: Está bien, siervo bueno, ya que en lo poco has sido fiel, recibe el gobierno de diez ciudades. Y vino el segundo diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: También tú gobierna sobre cinco ciudades. Y vino otro y dijo: Señor, he aquí tu mina; la he tenido guardada en un pañuelo, porque tenia miedo de ti, que eres hombre exigente; tomas lo que no has puesto y siegas lo que no has sembrado. Entonces él le dijo: Siervo malo, por tus propias palabras te juzgo. Sabías que yo era hombre exigente, que tomo lo que no he puesto en depósito y siego lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no has puesto mi dinero en el banco, para que al volver lo hubiera cobrado con los intereses? Y dijo a los presentes: Quitadle la mina, y dádsela al que tiene diez minas. Y ellos le dijeron: Señor, ya tiene diez minas. Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

[Secreta]
Te suplicamos, ¡Oh Dios omnipotente!, nos concedas que, así como tu santo confesor Luis, despreciando los halagos del mundo, tan sedo procuró agradar a Cristo, su único Rey, así su oración nos haga gratos a ti.
$Per Dominum

[Postcommunio]
¡Oh Dios!, que has hecho a tu confesor Luis ilustre en la tierra y glorioso en los cielos, dígnate, te rogamos, hacerle defensor de tu Iglesia.
$Per Dominum
